martes, 1 de diciembre de 2009

UN LUNES CUALQUIERA

Encendí el transistor. El locutor fue narrando noticias una tras otra mientras yo daba merecida cuenta a mi desayuno.

- Esta mañana el juez de instrucción de la sala cuatro de lo penal ha puesto una orden de alejamiento a la Muerte para que no se acerque a menos de 500 metros del señor Julián Pérez. Dicha orden fue impuesta ante un constante acoso del demandado sobre el demandante.
Di un sorbo a la taza del café y cogí una magdalena mientras seguía escuchando la voz del locutor.

- Mañana en un importante centro comercial la pared derecha de la habitación del famoso actor Brandon White presentará un libro donde se relatan todas las intimidades ocurridas en dicha habitación. El famoso actor pondrá una demanda por la edición de estas memorias no autorizadas.

- Ya no sabes ni de quien te puedes fiar- pensé para mí. El locutor seguía relatando las noticias.

- El alcalde de la ciudad ha cerrado todos los pozos de deseos hasta que un grupo de desatascadores municipales saquen todos los deseos que no se han cumplido, se recomienda a los ciudadanos que a partir de hoy los tires en las zonas habilitadas para tal fin. Y ahora el tiempo con Melinda.

La voz femenina era muy aguda, menos mal que me había bebido el zumo de naranja antes de que estallara en mil pedazos.
- Hoy por el norte intensas lluvias de ranas harán aparición dejando por la tarde claros y charcas anegadas de anfibios. Más al sur unos vientos provenientes de otro espacio temporal provocaran transformaciones espontaneas en la mayoría de los residentes, se recomienda no salir a la calle, y en la zona centro tendrán un día apacible y tranquilo, aprovechen ahora que a partir de la semana que viene comienza la temporada de tornados y diversas zonas quedaran cubiertas de casas.

Apague el transistor antes de que empezase la aburrida sección sobre economía-demoniaca. Recogí los cacharros del desayuno y los tiré a la trituradora.

Cogí mi sombrero, mi maletín y un paraguas, por si acaso, y abandoné mi casa subiéndome al tejado donde un pegaso azul de última generación me esperaba relinchando. Monté y mientras sobrevolaba la ciudad vi como otro aburrido y rutinario día se presentaba ante mí.

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