jueves, 3 de diciembre de 2009

EL ARMARIO

Grofat era un monstruo de armario de los más feos, atroces e implacables que existían. El se vanagloriaba incluso de ser el más sanguinario.
Fue engendrado por el gremio al que después perteneció y al que pagaba religiosamente unas cuotas anuales. Su hogar de destino fue un armario de maderas nobles artesanalmente tallado y digno de ser albergado por cualquier palacio del Renacimiento que finalmente termino en un polígono industrial en las afueras de la ciudad donde se paso varios meses expuesto en una tienda. El enorme y decorado armario resaltaba entre los demás muebles de manufactura industria. En vista que el dueño de la tienda no era capaz de colocárselo a nadie fue trasladado a un almacén donde paso varios meses almacenado, escondido detrás de una estantería de falsos libros y horrorosos jarrones con plantas de plástico.
En un intento de quitárselo de encima el propietario lo volvió a sacar a la sala de exposiciones y después de varios meses volvió a ser trasladado al almacén cerca de los urinarios de los empleados. Dos años más tarde tuvo su última oportunidad en la sección de rebajas y saldos, lugar en el que después de varios meses fue comprado por una familia que buscaba algo extraordinario para la habitación de su hijo.
El traslado fue insufrible, fue durante un mes de Agosto que había batido records de temperaturas de los últimos doscientos años y los que lo transportaban descargaban sus frustraciones por no tener vacaciones durante este sofocante mes.
Finalmente el armario fue colocado en la habitación de Jesús, un niño de ojos azules y pelo rubio ensortijado. Esa misma noche mientras dormía es despertado por ruidos provenientes del armario. Jesús se acerca y tira hacia sí mismo de uno de los pomos de la enorme puerta. en un rincón, en lo más profundo y oscuro del armario se sorprende al ver a un enorme y espantoso monstruo sollozando que al verle le extiende una de sus peludas garras mientras de su enorme boca de dientes afilados emerge una voz gutural.
- Tengo miedo.
Una pequeña y blanquecina mano tira de una de las afiladas uñas hacia afuera trayendo con ella al enorme monstruo hacia el exterior del armario.
- No tengas miedo, yo cuidare de ti.
Jesús intenta abrazarle, como su madre lo hace con él cuando una pesadilla lo despierta en medio de la noche. Sabe que un abrazo reconforta y se esmera en ello aunque no logra abarcarle como hacia su madre con él.
Grofat ya no tiene miedo ni ganas de producirlo ahora que sabe lo que es y Jesús tiene un nuevo amigo.

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