jueves, 31 de diciembre de 2009

Predatory Love




-¿quieres abrirte Sergio?- Me dijo por segunda vez la terapeuta.

Todos aquellos infelices estaban mirandome, como deprepadores impacientes, esperando devorar mi angustia, para saciar la suya, para aplacar su pesar con el de otros, ya saben, por aquello que dicen de "mal de muchos, consuelo de tontos", bien pues el de mi izquierda era el refran en persona porque de la medicacion que tomaba se le caia la baba de cuando en cuando.

Tome aire, el silencio ya empezaba a ser incomodo hasta para la gran planta exotica que tenia la doctora detras de ella, asi que respondi -Como quiera Dra Ana- solte el aire, y medite si era adecuado contar aquello.

Empece como todos -Hola, me llamo Sergio- baje la cabeza para no mostrar mi ira, cuando todos como borregos respondieron "Bienvenido Sergio" con voz mansa y sedada, tan patetico, tan superficial...por un momento pense que el que saldria corriendo seria yo, y no ellos despues de escucharme. Al ver que no arrancaba, aquel tonto de baba de mi izquierda apoyo su sebosa mano encima de mi hombro y me dijo con voz pastosa -animo, abrete-

-Si,Lucas tiene razon, has venido varios dias y aun no sabemos nada de ti, cuentanos Sergio- Dijo la Dra Ana. Siempre me parece, cuando veo escenas en peliculas o me lo cuenta alguien, que el psicologo es alguien que te escucha de una manera que te hace quedar como un niño pequeño estupido, y que en cierto modo te vacila, o se rie de ti ¿no les parece?, tengo que reconocer que en este caso no me parecio asi, quizas fuera porque Ana era una jovencita realmente atractiva.

Asi pues, empece...

-Veran, hace tiempo que me dedico a salir por las noches, en busca de mujeres solteras, que quieran pasar un buen rato, no se si me entienden- Algunos asintieron como borregos, Lucas parecia no enterarse de nada o sencillamente no entender- pues esa noche decidi cambiar de discoteca, siempre lo hago, soy una persona meticulosa en mis aficiones...bien pues llegue a la barra, estuve un rato observando, y vi una chica preciosa- El mero hecho de recordarlo hizo que se me pusiera dura- con un liso pelo negro, un vestido corto y ajustado, y una verdadera cara de angel, y que casualidad, cuando nos presentamos se llamaba Angela- Algunos sonrieron, aunque descarte la idea de contar chistes entre medias dado mi pesimo humor negro- y estuvimos un rato conversando, la invite a un par de copas, y la muy...-tome un poco de aire para calmarme y aprete mi mano-perdonen, Angela empezo a tontear conmigo, a coquetear ya saben- Vi como Ana asentia, cuando se concentraba mientras escribia en su blog de notas estaba preciosa- y me pidio como solo ellas saben-mire de manera enigmatica a Ana, la cual aparto la mirada rapidamente- que la invitara a un par de copas, bien pues la invite a varias rondas, mientras ella reia mis comentarios, tuvieran gracia o no -Vi por el rabillo del ojo como Lucas se reia tontamente- y despues de unas copas empezamos a enrrollarnos, la pedi que se viniera conmigo a mi casa, donde ya lo tenia todo preparado a lo que ella contesto "No nene, gracias por las copas, para mi la noche acaba de comenzar" y se esfumo con una sonrisa, la muy -La doctora Ana me interrumpio rapidamente al ver mi ira-.

-Bien, Sergio ¿y como te sentiste? cuentanoslo por favor- Dijo en tono conciliador

Asi pues respondi -Pues realmente, y perdon por la expresion, jodido, me cuesta mucho preparar mi casa ¿sabe?, y ya van tres veces que me ocurre seguidas, malditas comebolsas-

Ana empezaba a tomar esa actitud que les comente antes, ya saben, aquella que le hace sentir a uno como un niño pequeño al que toman el pelo -No me quedan claras dos cosas Sergio, la 1º es el termino "comebolsas", ¿que significa? y la segunda es que prepara exactamente en su casa ¿le importaria contarnoslo?- Hizo una mueca afable entre sonrisa y caridad, pese a lo deprimente del gesto, seguia siendo guapisima.

Aclare mi gargante y respondi -En las fiestas, siempre hay chicas, que van de tio en tio costeandose la noche, a cambio de pequeños tonteos y a veces algo mas, las mas claras son aquellas que van a ponerse de droga gratis de ahi "comebolsas" ¿entienden?
-Todos asintieron y Lucas volvio a reir, definitivamente idiota- y lo otro que me preguntan...-aqui venia la parte dificil-Pues veran, no me gusta llamar la atencion, asi que hace tiempo que insonorice mi piso, de manera economica, con hueveras, tambien compre un monton de plasticos transparentes para envolver mis cosas, de tamaño justo, para que queden bien tirantes, no me gusta manchar mis cosas o dejar rastros que alguien pueda encontrar.

Ana abrio los ojos de par en par, intuyendo lo que venia a continuacion, aun asi pregunto -Cuentenos, ¿porque tendria que hacer todo eso?- La pude empezar a notar algo inquieta.

Ya estaba hecho, tan solo me quedaba dar la puntillada final- Pues vera, tengo una coleccion de cuchillos, los cuales me gusta emplear en esas jovencitas que llevo a mi piso, despues claro, de una sesion apasionada de sexo- Todos se pusieron muy nerviosos, el idiota de Lucas empezo a balancearse a mi lado y algun pidio ir al baño de manera demasiado apresurada para ser un "agua menor", acto seguido deje fluir mis instintos y mis ansias- Dra Ana ¿tiene algo que hacer esta noche?- Mostre una de mis sonrisas lobunas, a lo cual ella se quedo de piedra y respondio -Por favor, ¿puede pasar a mi despacho?-Miro a los demas- Chicos, podeis iros, hemos terminado por hoy- La verdad no hizo falta repetirlo, todos se fueron.

Pasamos a su despacho y se giro con una mirada miedosa en sus ojos me dijo -Sergio, no me haras daño ¿verdad?- aquella cara destellaba suplica y anhelo a la vez, asi que la bese, todo paso muy rapido, la rodee con mis brazos y nos fundimos...

Y ahora aqui estoy, me invito a su apartamento, hicimos el amor apasionadamente, fue algo maravilloso, y cuando quise dar cuenta, estaba atado a la cama, desnudo y solo, acto seguido Ana entro, desnuda, palida como las alas de un angel, con unas curvas espectaculares, las cuales disimulaban muy bien, una funda de plastico transparente sujetada con su mano, supuse, gracias a mi experiencia, de que era de tamaño de la cama, asi que no pude evitar empezar a reirme, como esas veces que uno se rie de algo ridiculo y que sigue riendose sin sentido, era absurdo molestarme en gritar, seguro que, como buena profesional, habia insonorizado las paredes.

jueves, 24 de diciembre de 2009

microcuentos navideños



- Ya nadie se acuerda de ese viejo gordo que en un tiempo llevo alegria y regalos a multitud de hogares dibujando sonrisas en los rostros de los mas pequeños. Hace mas de cien años que tiene prohibido entrar en las camaras de clonacion genetica, lugar donde actualmente se encuentran los niños. Ya nadie le deja pastelillos y vasos de leche, su oronda figura otrora imagen de vitalidad ha quedado desdibujada en el tiempo otorgandole actualmente un aspecto cadaverico. El amor y el llamado espiritu navideño se han podrido en su interior formando una pasa de amargura y odio. Mañana es navidad, mañana se enfundara su roido traje, cambiara su saco de regalos por una mellada guadaña y recogera la cosecha que hace muchos años sembro en la Tierra.




- La navidad para Pedro es una fecha que significa fiesta, la abraza con alegria cuando llega y disfruta de ella enormemente, no entiende como hay gente que cuando llega esta fecha se pone triste y desea que termina cuanto antes. Para Pedro significa dejar de trabajar ya que su amo sale esa noche a repartir regalos por todo el mundo. Regalos que el y los de su raza llevan milenios fabricando para una raza que les llama duendes y que Pedro llama egoistas. Mañana volvera a la cadena de montaje, pero hoy disfrutara del espiritu navideño que para el y los suyos es lo mas parecido a la libertad.

DOS RELATOS ANTIGUOS

Rebuscando en un antiguo ordenador aparecieron estos dos relatos que escribi hace mucho tiempo, quizas algun dia los retoque. Añadiendo o quitandoles alguna frase o parrafo, pero al releerlos me volvieron los recuerdos de cuando los escribi y porque los escribi. Por ese motivo los cuelgo en este blog tal cual fueron engrendados en su momento.

Espero que os gusten y despierten alguna sonrisa en vosotros.

DENOMINACION DE ORIGEN

Aún recuerdo como Ángel colgó el teléfono y una inmensa tristeza le invadió durante varios días.


Su tía Ana había sido tajante, el abuelo se estaba muriendo y su ultima voluntad era ver a todos sus descendientes juntos.Me ofrecí para acompañarle y él aceptó.


El viaje hasta el pueblo de sus abuelos era para Ángel como un viaje a través del tiempo. Una vuelta al pasado.Me contó como su abuelo Jacobo trabajó toda su vida en los viñedos que habían pasado de generación en generación desde los tiempos de los reyes católicos. Sus bodegas y vinos eran muy respetados por los más famosos enólogos de la zona. Incluso me contó una leyenda local que contaba como su abuelo revisaba las uvas una a una antes de que entrasen en sus bodegas.Llegamos al atardecer a la casa de los abuelos de Ángel. La casa era muy antigua y aunque era enorme las enredaderas ocultaban su fachada.


Ángel me contó que el edificio anexo era la bodega particular de la familia, la otra bodega era más grande y la embotelladora se encontraba a las afueras del pueblo junto al río que bañaba las tierras del valle.Antes de que entráramos en la casa me presentó a sus tíos Ricardo, Anabel y Julián que eran los que se encargaban del negocio familiar desde que el abuelo Jacobo enfermó hace dos años.Entramos en la casa. La tía Ana salió a nuestro encuentro e informó a Ángel del estado en el que se encontraba su abuelo.Estuvimos unos minutos esperando en el salón mientras el párroco del pueblo daba los santos sacramentos al abuelo.El salón estaba repleto de fotografías de toda la familia. Estaban colocadas en la pared como si de un árbol genealógico se tratase. Algún día quizás la mía se encuentre junto a la de Ángel. El párroco abandonó la habitación y mientras se despedía de la familia se acercó a Ángel. Estuvieron un corto periodo de tiempo hablando. Yo me quedé con la tía Ana que me contaba como y cuando el abuelo Jacobo había recibido la multitud de premios que habían recibido sus vinos.Ángel acompañó al párroco hasta el coche y luego me pidió que entrase con él para despedirse de su abuelo.Yo me quedé en un segundo plano mientras Ángel besaba y acariciaba a una de las personas que más ha querido. Los ojos de su abuelo eran como un espejo, en ellos se podía ver el amor que sentía hacía su familia y en especial hacia el, su nieto predilecto. Ambos estuvieron despidiéndose durante un largo rato.
Nunca había visto a Ángel llorar hasta aquel día y nunca lo olvide.El abuelo le pidió a Ángel que trajera de la bodega familiar una botella de vino en concreto. Yo le acompañe a buscarla.Cogió una entre todas las que allí se encontraban reposando. Era una botella muy antigua y en la etiqueta estaba escrito el nombre de Jacobo. Ángel me explicó que el día que nació su abuelo embotellaron este vino. El siempre dijo que parte de su sangre se encontraba en esa botella y quería llevársela consigo el día que muriese.Complaciendo los deseos de su abuelo Ángel le dio de beber de aquel vino, durante unos segundos pareció que había engañado a la muerte como si aquel vino fuese el elixir de la eterna juventud. Después todos los que allí se encontraban bebieron de aquel vino, incluso yo. Decir que estaba delicioso y que era exquisito era menospreciarlo. Aquel vino era toda una vida, la vida de una gran persona como me dijo Ángel días después de la muerte de su abuelo.Desde entonces han transcurrido cinco años y aunque hace dos años que Ángel y yo nos casamos, no hemos vuelto al pueblo, hasta hoy. El motivo ha sido el nacimiento de nuestro hijo al que insistí en llamarle Jacobo.Esta tarde embotellaremos el vino que acompañará la vida de nuestro hijo. Esa botella reposará en la bodega familiar junto a la de su padre hasta el día en que sea descorchado. Sólo pido que no sea yo quien la descorche.

DON MELITON

Tuve que hacerlo. No pretendo justificarme pero usted hubiese hecho lo mismo. Todos tenemos un limite y el mío fue sobrepasado aquella mañana. Ahora, me arrepiento.Esa mañana me encontraba colocando unos paquetes de beicon cuando apareció el. En el barrio le conocen con el nombre de Don meliton aunque no tiene ningún gato. Entro sin dar los buenos días y aunque eso no me importa porque afuera estaba haciendo un frió que congelaría a un pingüino si existiesen en Madrid. eje lo que estaba haciendo para despacharle antes de que se encendiese un cigarrillo por que sabiendo que no se puede fumar el lo hace solo para llamar la atención. Llegue tarde, ya lo traía encendido en la comisura de la boca . Me pidió tres litros de leche, un zumo de litro y dos huevos Kinder. Mientras cogía los huevos que los tenemos colocados encima de una estantería para evitar que los niños se los llevasen accidentalmente me informo de que todos traen las mismas sorpresas. - Pon cuidado que siempre me los das repetidos- me dijo. Pero el detonante llego cuando me pidió un bote de mayonesa. Solo tenia grande y pequeña, muy bien colocadas se veía perfectamente que no tenia otras. Pues el quería el frasco mediano. Le enseñe los dos frascos, uno era grande para el , el otro era pequeño. Me recordó que lo había pedido mediano. Justo en aquel momento estalle. Baje a la cueva. Entre en la habitación donde tengo guardado los cuchillos de deshuesar jamones y la motosierra que todo buen tendero tiene para cuando su paciencia llega a un limite. No dude, lo tenia decidido y asumiría todas sus consecuencias. Lo cogí y subí las escaleras con una risita cínica reflejada en mi cara.El estaba esperándome. Tenia otro cigarrillo encendido. - ¿Me has traído el frasco mediano?- Dijo mientras un hilo de humo abraza a los chorizos que tenia colgados encima del mostrador.- No, tengo algo mejor para usted- Le dije.Le enseñe lo que le había ido a buscar.-¿Es para mi?- pregunto dubitativo.- Por supuesto, usted se lo merece.Le di mi mejor gato caza ratones y el acepto el regalo muy contento. Pago la compra y ambos se fueron.Ya se sabe que todo aquel que se llame Meliton esta unido a los gatos y no puede resistirse a tener a uno de ellos. Ahora estará ocupado y yo podré dar salida a unas latas de comida de gato que tengo en el almacén.Como ya he dicho me arrepiento de haberle dado a Misifu. Es muy duro seguir las recomendaciones del psiquiatra de que no haga lo que se espera de mi cuando se me crispan los nervios. Pero es que él se encargaba de que no hubiese ratones en la cueva. Ahora tengo que ocuparme de ellos ayudado con la motosierra.


martes, 8 de diciembre de 2009

Amoral




Llevaba tiempo cansada, harta de que no la escuchara, de que ya no la prestara atención.

Al principio, seguía sus consejos, le parecían razonables y lógicos, pero después entro en aquella empresa, y en aquel circulo de gente, aquel circulo donde empezó todo, donde sus buenas intenciones fueron deformadas, donde sus acciones, antes meditadas con ella, y que buscaban la moralidad, ahora eran acciones llenas de sangre fría, sin piedad, e incluso rebasando limites legales, pero aquel grupo, sus nuevos jefes y sus nuevos amigos, le habían enseñado a buscar el lado bueno de todo lo que hacia, lo positivo que era bajo su visión hacer todas esas injusticias y ilegalidades. Al principio eran “saltarse unos pequeños tramites”, “acciones que no podían hacerse de otro modo” y “situaciones en las que estaban contra la espada y la pared”, pero poco a poco esas excusas eran menos creíbles, y ella se daba cuenta de cada vez que bajaba otro escalón mas, una escalera en espiral con un fondo oscuro, del cual no se aventuraba a decir donde terminaba. Sabia que podía no llegar a tener limite. Así que se decidió a hacerlo volver, a que fuera de nuevo un hombre normal, honrado y humilde. Que siguiera sus consejos y lo que le decía su corazón, pero no fue posible, su corazón, antes calido y agradable, se había tornado frío y calculador, parecía que ya solo le importaban los beneficios, la gloria, el poder…

Un día, vio como intentaba renegociar por centésima vez con un amable anciano, sobre su desaloje para tirar aquel viejo edificio. El amable anciano Ben le decía siempre lo mismo “Aquí murió mi Margery, y aquí moriré yo y Lucky”, Lucky era su encantadora perrita, que parecía tan vieja o mas que el. Ambos eran los únicos que quedaban en el edificio. El parecía no recordar que Ben había sido su vecino antes de que todo esto cambiara, y que se mudara a aquel sitio tan lujoso e hipócrita. Que habían charlado amigablemente cuando se encontraban mientras Ben paseaba a Lucky, e incluso llego a hacerle algún recado.
Pero eso ya no importaba, solo importaba que ese pobre señor desapareciera de ahí, para que su próximo proyecto saliera adelante: Un gran centro comercial que requería la manzana entera de aquella avenida. Cuando estaban a solas el chillaba y maldecía a Ben, “ese maldito viejo no me deja avanzar” le decía una y otra vez, ella le intentaba decir, asustada por su furia, que no lo viera así, era Ben, un hombre sencillo que quería terminar sus días allí. Y así lo hizo, unos días mas tarde, el contrato a una pandilla del barrio para que irrumpiera en su casa y le dieran su “tan esperado final de una vez”. Ella no dio crédito a todo aquello, tenia que ser una broma, solo querría asustarlo, quiso zarandearlo pidiéndole respuestas y gritar mas alto pero el la silencio. La venda de los ojos no se le cayo hasta el día siguiente cuando le vio leyendo el periódico esbozando una sonrisa triunfal cuando en las paginas de sucesos encontró un articulo que hablaba de otro acto vandálico, en el que habían robado y asesinado brutalmente a un anciano y a su perrita. Ella lloro, lo maldijo, quiso decirle tantas cosas, que no había palabras ni tiempo en el mundo para expresar todo lo que sentía. El sencillamente cerró los ojos y suspiro, antes de levantarse e irse silbando a trabajar. Y ahí fue cuando ella le dejo, cuando no quiso saber mas de el, cuando se dio cuenta de que no pintaba nada allí, y que nunca mas seria necesaria.

Y así fue, como otra conciencia, abandonaba a su dueño, harta de no ser oída, harta de ser ignorada, y se fue a donde estaban las demás conciencias desengañadas, un lugar para su pesar, cada vez más grande.

lunes, 7 de diciembre de 2009

LA CAJITA METALICA

Me gustaba correr entre los arboles, pero ahora que soy mayor me conformo con pasear cerca a ellos por los caminos asfaltados del parque. Mi cuerpo ya mayor no está en consonancia con mi mente. Busco asiento en unos de los bancos que están situados en los laterales del camino, pues mis piernas ya no son lo que eran. A esta altura de la vida mis recuerdos afloran para compensar la falta de experiencias nuevas. Uno de los que me invaden constantemente es el que marco mi vida de pequeño y ha estado presente a lo largo de toda mi vida.
En la terraza de un amigo mío llamado Antonio existía un bosque, era de su abuelo y lo tenía sembrado en una enorme maceta que originariamente era de un color marrón muy feo. Un día Antonio y los guardianes de la colina de la rata lo pintamos de múltiples colores, así era como nos llamábamos de pequeños un grupo de amigos que nos juntábamos por las mañanas en un descampado que había cerca de nuestras casas. Lo formábamos Lucia, Carlos, Antonio y yo.
Al abuelo de Antonio le gusto tanto la nueva maceta que a cambio de nuestro trabajo nos enseño el bosque. Desde aquel día nada en nuestras vidas volvió a ser igual.
Nos encantaban las voces misteriosas que escuchábamos cuando jugábamos en aquel bosque y cuando descubríamos sus secretos como si fuéramos unos aventureros contratados para investigar en sus profundidades.
Aun recuerdo el sonido de las campanillas del claro de la Malvaloca, nombre que le dimos a uno de los espíritus que allí habitaba, era demasiado bella, Carlos la definía como una estrella que había caído en la noche de San Juan en el interior de aquel bosque que estaba situado en la terraza de un barrio de la ciudad.
Los sueños se hacían realidad en aquel bosque que íbamos a visitar los sábados por la mañana, esperábamos que pasase la semana lo más rápido posible para jugar en aquel mágico lugar.
Cuando nos quedábamos a dormir en la casa de Antonio nos levantábamos temprano y veíamos como los arboles despertaban y como los duendes nos mostraban sus ojos de cristal cuando los sorprendíamos durmiendo, yo me llevaba muy bien con Puy, era tuerto y su pelo como hierba fresca que olía a tierra recién mojada.
Un día encontramos un tesoro mientras perseguíamos a un duende travieso que se dedicaba a dar besos a las ninfas. Un día le robo uno a Lucia y nos adentramos en el bosque para poder recuperarlo. Aunque no conseguimos recuperar aquel beso robado, encontramos el corazón del bosque que rebosaba magia cerca de un bello riachuelo, pasamos una estupenda tarde bañándonos en el. Hoy mirando aquel día desde la distancia creo que cada rincón de nuestro ser quedo impregnado de aquella magia y desde entonces aquel niño que allí se baño se quedo en mi interior acompañándome en estos días grises del invierno de mi vida. Volvimos varias veces a aquel riachuelo y nos lo pasábamos en grande.
Algunos días los tambores resonaban en el bosque y los arboles entonaban una melodía para que todas las criaturas del bosque bailaran La música aun la recuerdo pero me ha sido imposible reproducirla ya que no se parecía a nada de lo que he escuchado pero aun hoy sigue resonando en el interior de mi alma y no en mi mente. Bailábamos rebosando felicidad que según nos explico el abuelo de Antonio es lo que se necesitaba para regar aquel bosque mágico durante la noche.
En el bosque encontrábamos todo lo que soñábamos. Cuando estábamos allí bebíamos miel y comíamos bayas que sabían como las gominolas que vendía Pedro en los frutos secos de la calle de arriba.
Ahora lo recuerdo como nuestro particular Edén
Hace varios años que no he vuelto a ver aquel bosque ni a ninguno de los que formábamos aquel variopinto grupo, hicimos una especie de pacto días después de que el abuelo de Antonio falleciese y nos compramos en los chinos de la esquina unas cajitas de metal, los ancianos de nuestro barrio las utilizaban para guardar sus pastillas para la tensión y demás achaques como hacemos ahora los de mi edad. Si les preguntabas estaban dispuestos a contarte lo que nosotros llamábamos sus batallitas.
Mi abuelo tenía una de color verde en la que guardaba sus Juanolas que a mí y a mis amigos nos ofrecía cuando jugábamos en el parque al futbol. Aun hoy recuerdo su sabor amargo a regaliz y aunque las he comprado alguna vez no me saben igual que las que nos daba mi abuelo, quizás era por la cajita o por que como él decía eran otros tiempos.
El pacto consistía en llevarnos un poco de aquel bosque dentro de la cajita para recordarnos aquel fantástico lugar y que seguiríamos siendo amigos. Guardamos el sol y la luna en su interior, su aroma, el murmullo de sus cascadas, sus colinas, metimos en su interior un trozo del corazón de aquel bosque.
La casa de Antonio la vendieron poco tiempo después y la maceta donde se encontraba aquel bosque que su abuelo nos había enseñado un día desapareció.
Me case con Lucia y hasta el final de sus días recordábamos con nostalgia aquellos días en los que éramos unos niños. Ella había perdido su cajita de metal en una mudanza. A veces cuando la encontraba triste habríamos mi cajita y la felicidad se volvía dibujar en su rostro mientras con su mano derecha se tocaba la mejilla en la que un día un duende le había besado.
Carlos también había perdido su cajita poco tiempo después que Lucia ya que temiendo que su padre la describiese la enterró en el descampado. Un lunes después de regresar del colegio descubrimos que el descampado estaba vallado y varias excavadoras estaban levantando el terreno. Aunque en aquel momento el no le dio importancia pues siempre se mostraba como el duro del grupo se que interiormente lloro aquella perdida. Murió cuando tenía 40 años de un infarto.
De Antonio nunca volví a saber nada.
Dicen que solo sueñas cuando duermes pero nosotros también lo hacíamos en aquel bosque y para mí el recuerdo de ese bosque vivirá eternamente en mí.
Saco la cajita de mi bolsillo y la abro. Pongo los cinco sentidos en alerta para qué nada se me escape. Me faltan palabras para describirlo, pero las lágrimas de mis ojos hablan por mí.
Un fuerte dolor golpea mi interior y la vista se me nubla. Mi mano cae y la cajita se desprende de ella.
Cuando se me pasa abro los ojos y me dispongo a recoger la cajita de metal. No salgo de mi asombro cuando veo el ojo de cristal de Puy observándome y regalándome una bella sonrisa. Su pequeña mano me entrega la cajita y la otra me señala los árboles del parque. El asombro es mayor cuando veo medio escondidos entre los arboles a Antonio a Carlos y sobre todo a mi amada Lucia que me llama con la mano.
Cruzo corriendo el trozo de asfalto que separa el banco de los árboles y me fundo en un abrazo con mis amigos. Carlos y Antonio corren entre los arboles hacia el interior jugando con Puy al tú la llevas.
Miro a Lucia a los ojos y veo felicidad en ellos. Me acerco a ella le enseño la cajita, ella la abre y vierte su contenido en el suelo. Yo la beso en la mejilla, cojo su mano y tiro de ella corriendo hacia el interior.

jueves, 3 de diciembre de 2009

EL ARMARIO

Grofat era un monstruo de armario de los más feos, atroces e implacables que existían. El se vanagloriaba incluso de ser el más sanguinario.
Fue engendrado por el gremio al que después perteneció y al que pagaba religiosamente unas cuotas anuales. Su hogar de destino fue un armario de maderas nobles artesanalmente tallado y digno de ser albergado por cualquier palacio del Renacimiento que finalmente termino en un polígono industrial en las afueras de la ciudad donde se paso varios meses expuesto en una tienda. El enorme y decorado armario resaltaba entre los demás muebles de manufactura industria. En vista que el dueño de la tienda no era capaz de colocárselo a nadie fue trasladado a un almacén donde paso varios meses almacenado, escondido detrás de una estantería de falsos libros y horrorosos jarrones con plantas de plástico.
En un intento de quitárselo de encima el propietario lo volvió a sacar a la sala de exposiciones y después de varios meses volvió a ser trasladado al almacén cerca de los urinarios de los empleados. Dos años más tarde tuvo su última oportunidad en la sección de rebajas y saldos, lugar en el que después de varios meses fue comprado por una familia que buscaba algo extraordinario para la habitación de su hijo.
El traslado fue insufrible, fue durante un mes de Agosto que había batido records de temperaturas de los últimos doscientos años y los que lo transportaban descargaban sus frustraciones por no tener vacaciones durante este sofocante mes.
Finalmente el armario fue colocado en la habitación de Jesús, un niño de ojos azules y pelo rubio ensortijado. Esa misma noche mientras dormía es despertado por ruidos provenientes del armario. Jesús se acerca y tira hacia sí mismo de uno de los pomos de la enorme puerta. en un rincón, en lo más profundo y oscuro del armario se sorprende al ver a un enorme y espantoso monstruo sollozando que al verle le extiende una de sus peludas garras mientras de su enorme boca de dientes afilados emerge una voz gutural.
- Tengo miedo.
Una pequeña y blanquecina mano tira de una de las afiladas uñas hacia afuera trayendo con ella al enorme monstruo hacia el exterior del armario.
- No tengas miedo, yo cuidare de ti.
Jesús intenta abrazarle, como su madre lo hace con él cuando una pesadilla lo despierta en medio de la noche. Sabe que un abrazo reconforta y se esmera en ello aunque no logra abarcarle como hacia su madre con él.
Grofat ya no tiene miedo ni ganas de producirlo ahora que sabe lo que es y Jesús tiene un nuevo amigo.

martes, 1 de diciembre de 2009

UN LUNES CUALQUIERA

Encendí el transistor. El locutor fue narrando noticias una tras otra mientras yo daba merecida cuenta a mi desayuno.

- Esta mañana el juez de instrucción de la sala cuatro de lo penal ha puesto una orden de alejamiento a la Muerte para que no se acerque a menos de 500 metros del señor Julián Pérez. Dicha orden fue impuesta ante un constante acoso del demandado sobre el demandante.
Di un sorbo a la taza del café y cogí una magdalena mientras seguía escuchando la voz del locutor.

- Mañana en un importante centro comercial la pared derecha de la habitación del famoso actor Brandon White presentará un libro donde se relatan todas las intimidades ocurridas en dicha habitación. El famoso actor pondrá una demanda por la edición de estas memorias no autorizadas.

- Ya no sabes ni de quien te puedes fiar- pensé para mí. El locutor seguía relatando las noticias.

- El alcalde de la ciudad ha cerrado todos los pozos de deseos hasta que un grupo de desatascadores municipales saquen todos los deseos que no se han cumplido, se recomienda a los ciudadanos que a partir de hoy los tires en las zonas habilitadas para tal fin. Y ahora el tiempo con Melinda.

La voz femenina era muy aguda, menos mal que me había bebido el zumo de naranja antes de que estallara en mil pedazos.
- Hoy por el norte intensas lluvias de ranas harán aparición dejando por la tarde claros y charcas anegadas de anfibios. Más al sur unos vientos provenientes de otro espacio temporal provocaran transformaciones espontaneas en la mayoría de los residentes, se recomienda no salir a la calle, y en la zona centro tendrán un día apacible y tranquilo, aprovechen ahora que a partir de la semana que viene comienza la temporada de tornados y diversas zonas quedaran cubiertas de casas.

Apague el transistor antes de que empezase la aburrida sección sobre economía-demoniaca. Recogí los cacharros del desayuno y los tiré a la trituradora.

Cogí mi sombrero, mi maletín y un paraguas, por si acaso, y abandoné mi casa subiéndome al tejado donde un pegaso azul de última generación me esperaba relinchando. Monté y mientras sobrevolaba la ciudad vi como otro aburrido y rutinario día se presentaba ante mí.