-¿quieres abrirte Sergio?- Me dijo por segunda vez la terapeuta.
Todos aquellos infelices estaban mirandome, como deprepadores impacientes, esperando devorar mi angustia, para saciar la suya, para aplacar su pesar con el de otros, ya saben, por aquello que dicen de "mal de muchos, consuelo de tontos", bien pues el de mi izquierda era el refran en persona porque de la medicacion que tomaba se le caia la baba de cuando en cuando.
Tome aire, el silencio ya empezaba a ser incomodo hasta para la gran planta exotica que tenia la doctora detras de ella, asi que respondi -Como quiera Dra Ana- solte el aire, y medite si era adecuado contar aquello.
Empece como todos -Hola, me llamo Sergio- baje la cabeza para no mostrar mi ira, cuando todos como borregos respondieron "Bienvenido Sergio" con voz mansa y sedada, tan patetico, tan superficial...por un momento pense que el que saldria corriendo seria yo, y no ellos despues de escucharme. Al ver que no arrancaba, aquel tonto de baba de mi izquierda apoyo su sebosa mano encima de mi hombro y me dijo con voz pastosa -animo, abrete-
-Si,Lucas tiene razon, has venido varios dias y aun no sabemos nada de ti, cuentanos Sergio- Dijo la Dra Ana. Siempre me parece, cuando veo escenas en peliculas o me lo cuenta alguien, que el psicologo es alguien que te escucha de una manera que te hace quedar como un niño pequeño estupido, y que en cierto modo te vacila, o se rie de ti ¿no les parece?, tengo que reconocer que en este caso no me parecio asi, quizas fuera porque Ana era una jovencita realmente atractiva.
Asi pues, empece...
-Veran, hace tiempo que me dedico a salir por las noches, en busca de mujeres solteras, que quieran pasar un buen rato, no se si me entienden- Algunos asintieron como borregos, Lucas parecia no enterarse de nada o sencillamente no entender- pues esa noche decidi cambiar de discoteca, siempre lo hago, soy una persona meticulosa en mis aficiones...bien pues llegue a la barra, estuve un rato observando, y vi una chica preciosa- El mero hecho de recordarlo hizo que se me pusiera dura- con un liso pelo negro, un vestido corto y ajustado, y una verdadera cara de angel, y que casualidad, cuando nos presentamos se llamaba Angela- Algunos sonrieron, aunque descarte la idea de contar chistes entre medias dado mi pesimo humor negro- y estuvimos un rato conversando, la invite a un par de copas, y la muy...-tome un poco de aire para calmarme y aprete mi mano-perdonen, Angela empezo a tontear conmigo, a coquetear ya saben- Vi como Ana asentia, cuando se concentraba mientras escribia en su blog de notas estaba preciosa- y me pidio como solo ellas saben-mire de manera enigmatica a Ana, la cual aparto la mirada rapidamente- que la invitara a un par de copas, bien pues la invite a varias rondas, mientras ella reia mis comentarios, tuvieran gracia o no -Vi por el rabillo del ojo como Lucas se reia tontamente- y despues de unas copas empezamos a enrrollarnos, la pedi que se viniera conmigo a mi casa, donde ya lo tenia todo preparado a lo que ella contesto "No nene, gracias por las copas, para mi la noche acaba de comenzar" y se esfumo con una sonrisa, la muy -La doctora Ana me interrumpio rapidamente al ver mi ira-.
-Bien, Sergio ¿y como te sentiste? cuentanoslo por favor- Dijo en tono conciliador
Asi pues respondi -Pues realmente, y perdon por la expresion, jodido, me cuesta mucho preparar mi casa ¿sabe?, y ya van tres veces que me ocurre seguidas, malditas comebolsas-
Ana empezaba a tomar esa actitud que les comente antes, ya saben, aquella que le hace sentir a uno como un niño pequeño al que toman el pelo -No me quedan claras dos cosas Sergio, la 1º es el termino "comebolsas", ¿que significa? y la segunda es que prepara exactamente en su casa ¿le importaria contarnoslo?- Hizo una mueca afable entre sonrisa y caridad, pese a lo deprimente del gesto, seguia siendo guapisima.
Aclare mi gargante y respondi -En las fiestas, siempre hay chicas, que van de tio en tio costeandose la noche, a cambio de pequeños tonteos y a veces algo mas, las mas claras son aquellas que van a ponerse de droga gratis de ahi "comebolsas" ¿entienden?
-Todos asintieron y Lucas volvio a reir, definitivamente idiota- y lo otro que me preguntan...-aqui venia la parte dificil-Pues veran, no me gusta llamar la atencion, asi que hace tiempo que insonorice mi piso, de manera economica, con hueveras, tambien compre un monton de plasticos transparentes para envolver mis cosas, de tamaño justo, para que queden bien tirantes, no me gusta manchar mis cosas o dejar rastros que alguien pueda encontrar.
Ana abrio los ojos de par en par, intuyendo lo que venia a continuacion, aun asi pregunto -Cuentenos, ¿porque tendria que hacer todo eso?- La pude empezar a notar algo inquieta.
Ya estaba hecho, tan solo me quedaba dar la puntillada final- Pues vera, tengo una coleccion de cuchillos, los cuales me gusta emplear en esas jovencitas que llevo a mi piso, despues claro, de una sesion apasionada de sexo- Todos se pusieron muy nerviosos, el idiota de Lucas empezo a balancearse a mi lado y algun pidio ir al baño de manera demasiado apresurada para ser un "agua menor", acto seguido deje fluir mis instintos y mis ansias- Dra Ana ¿tiene algo que hacer esta noche?- Mostre una de mis sonrisas lobunas, a lo cual ella se quedo de piedra y respondio -Por favor, ¿puede pasar a mi despacho?-Miro a los demas- Chicos, podeis iros, hemos terminado por hoy- La verdad no hizo falta repetirlo, todos se fueron.
Pasamos a su despacho y se giro con una mirada miedosa en sus ojos me dijo -Sergio, no me haras daño ¿verdad?- aquella cara destellaba suplica y anhelo a la vez, asi que la bese, todo paso muy rapido, la rodee con mis brazos y nos fundimos...
Y ahora aqui estoy, me invito a su apartamento, hicimos el amor apasionadamente, fue algo maravilloso, y cuando quise dar cuenta, estaba atado a la cama, desnudo y solo, acto seguido Ana entro, desnuda, palida como las alas de un angel, con unas curvas espectaculares, las cuales disimulaban muy bien, una funda de plastico transparente sujetada con su mano, supuse, gracias a mi experiencia, de que era de tamaño de la cama, asi que no pude evitar empezar a reirme, como esas veces que uno se rie de algo ridiculo y que sigue riendose sin sentido, era absurdo molestarme en gritar, seguro que, como buena profesional, habia insonorizado las paredes.


Tuve que hacerlo. No pretendo justificarme pero usted hubiese hecho lo mismo. Todos tenemos un limite y el mío fue sobrepasado aquella mañana. Ahora, me arrepiento.Esa mañana me encontraba colocando unos paquetes de beicon cuando apareció el. En el barrio le conocen con el nombre de Don meliton aunque no tiene ningún gato. Entro sin dar los buenos días y aunque eso no me importa porque afuera estaba haciendo un frió que congelaría a un pingüino si existiesen en Madrid. eje lo que estaba haciendo para despacharle antes de que se encendiese un cigarrillo por que sabiendo que no se puede fumar el lo hace solo para llamar la atención. Llegue tarde, ya lo traía encendido en la comisura de la boca . Me pidió tres litros de leche, un zumo de litro y dos huevos Kinder. Mientras cogía los huevos que los tenemos colocados encima de una estantería para evitar que los niños se los llevasen accidentalmente me informo de que todos traen las mismas sorpresas. - Pon cuidado que siempre me los das repetidos- me dijo. Pero el detonante llego cuando me pidió un bote de mayonesa. Solo tenia grande y pequeña, muy bien colocadas se veía perfectamente que no tenia otras. Pues el quería el frasco mediano. Le enseñe los dos frascos, uno era grande para el , el otro era pequeño. Me recordó que lo había pedido mediano. Justo en aquel momento estalle. Baje a la cueva. Entre en la habitación donde tengo guardado los cuchillos de deshuesar jamones y la motosierra que todo buen tendero tiene para cuando su paciencia llega a un limite. No dude, lo tenia decidido y asumiría todas sus consecuencias. Lo cogí y subí las escaleras con una risita cínica reflejada en mi cara.El estaba esperándome. Tenia otro cigarrillo encendido. - ¿Me has traído el frasco mediano?- Dijo mientras un hilo de humo abraza a los chorizos que tenia colgados encima del mostrador.- No, tengo algo mejor para usted- Le dije.Le enseñe lo que le había ido a buscar.-¿Es para mi?- pregunto dubitativo.- Por supuesto, usted se lo merece.Le di mi mejor gato caza ratones y el acepto el regalo muy contento. Pago la compra y ambos se fueron.Ya se sabe que todo aquel que se llame Meliton esta unido a los gatos y no puede resistirse a tener a uno de ellos. Ahora estará ocupado y yo podré dar salida a unas latas de comida de gato que tengo en el almacén.Como ya he dicho me arrepiento de haberle dado a Misifu. Es muy duro seguir las recomendaciones del psiquiatra de que no haga lo que se espera de mi cuando se me crispan los nervios. Pero es que él se encargaba de que no hubiese ratones en la cueva. Ahora tengo que ocuparme de ellos ayudado con la motosierra.
Me gustaba correr entre los arboles, pero ahora que soy mayor me conformo con pasear cerca a ellos por los caminos asfaltados del parque. Mi cuerpo ya mayor no está en consonancia con mi mente. Busco asiento en unos de los bancos que están situados en los laterales del camino, pues mis piernas ya no son lo que eran. A esta altura de la vida mis recuerdos afloran para compensar la falta de experiencias nuevas. Uno de los que me invaden constantemente es el que marco mi vida de pequeño y ha estado presente a lo largo de toda mi vida.
Grofat era un monstruo de armario de los más feos, atroces e implacables que existían. El se vanagloriaba incluso de ser el más sanguinario.





